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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://laminka.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>laminka</title><description/><link>https://laminka.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>EL EXTRANJERO</title><link>https://laminka.blogia.com/2010/070602-el-extranjero.php</link><guid isPermaLink="true">https://laminka.blogia.com/2010/070602-el-extranjero.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cualquier extranjero que intente saber algo de la realidad argentina a trav&eacute;s de los titulares y de las informaciones de los principales medios de comunicaci&oacute;n quedar&aacute; algo desconcertado. Casi todas las noticias parecen confluir hacia un mismo objetivo: mostrar que el pa&iacute;s est&aacute; al borde del precipicio y que el Gobierno es el responsable de todos los males que asuelan a la sociedad ya que nada se escapa a su malicia ni a su impericia. Por acci&oacute;n u omisi&oacute;n desencadena sobre los pobres ciudadanos una interminable serie de cat&aacute;strofes que vuelven literalmente imposible la vida cotidiana. Con titulares que se van multiplicando y que van cambiando seg&uacute;n las necesidades del d&iacute;a a d&iacute;a, la prensa escrita y los medios audiovisuales describen un escenario de terror. El hambre, la desocupaci&oacute;n, la violencia, el caos urbano, la crispaci&oacute;n permanente, la sequ&iacute;a, el dengue, la gripe porcina, la desertizaci&oacute;n de la tierra, la ca&iacute;da de los precios internacionales, la bancarrota del sistema financiero, el espionaje indiscriminado, las valijas con dinero chavista, el enriquecimiento il&iacute;cito de los funcionarios, la crisis de la lecher&iacute;a, el enflaquecimiento del ganado, las calles rotas, los piqueteros que hace tiempo dejaron de ser simp&aacute;ticas figuras (&iquest;recuerda el amigo lector aquella consigna del 2001: ahorristas y piquetes, la lucha es una sola?) para pasar hacer una oscura amenaza, las huelgas, los exabruptos de Maradona y cuanta calamidad se le ocurra agregar al lector. Nunca una buena noticia, algo que se desmarque de tanta desolaci&oacute;n (se le ocurre pensar, al sorprendido extranjero que nos va conociendo a trav&eacute;s de nuestros inefables periodistas estrella o simplemente por leer la tapa del Gran Diario, que deben haber muy pocas diferencias y s&iacute; muchas similitudes entre la  Argentina y Somalia). Un compendio interminable de im&aacute;genes transmitidas en cadena que nos muestran la proliferaci&oacute;n de cr&iacute;menes que convierten la existencia de cualquier habitante de Buenos Aires en una aventura de alt&iacute;simo riesgo ya que apenas ponga un pie fuera del umbral de su casa entrar&aacute; en una zona de guerra. Nadie ni nada est&aacute; seguro ante el desencadenamiento de la anarqu&iacute;a generalizada.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Si ese mismo extranjero asumiera el riesgo, tal vez inconmensurable, de viajar a esta remota regi&oacute;n del sur para comprobar con sus propios ojos las calamidades que han sido desencadenadas por el Gobierno (eso s&iacute;, prepar&aacute;ndose con esmero como quien parte hacia la guerra y dejando bien cubiertos a los suyos por si no regresa de tama&ntilde;a empresa hacia una zona de cat&aacute;strofes inauditas), y si tomase como primera medida no dejarse llevar por las informaciones medi&aacute;ticas &ndash;para cumplir con el protocolo de la investigaci&oacute;n imparcial y desinteresada&ndash; tratando de internarse en la jungla argentina y as&iacute; indagar de primera mano la locura que nos atraviesa y nos invade, se topar&aacute; con una escena inesperada.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Caminar&aacute; por las calles, conversar&aacute; con la gente, entrar&aacute; en los negocios, ir&aacute; a alguno de los innumerables teatros de la ciudad, se detendr&aacute; a tomar un caf&eacute; o una cerveza y percibir&aacute;, extra&ntilde;ado y perplejo, que Buenos Aires es una ciudad amable, ruidosa, en la que hay que tomar algunas precauciones como en otras ciudades multitudinarias del mundo, con un tr&aacute;nsito tal vez menos ca&oacute;tico que el de Ciudad de M&eacute;xico, el de San Pablo o el de Roma. Tendr&aacute;, seguramente, la posibilidad de observar in situ una marcha de estudiantes en apoyo de alguna huelga o, por qu&eacute; no, un corte de uno de los tantos movimientos de piqueteros. Ver&aacute; una escena inusual para sus ojos de extranjero m&aacute;s bien acostumbrados, si proviene de alg&uacute;n pa&iacute;s desarrollado, a im&aacute;genes urbanas en las que dif&iacute;cilmente el espacio p&uacute;blico aparece como una gran caja de resonancia de las demandas y de los conflictos de la sociedad. Sentir&aacute; que resulta hasta inveros&iacute;mil que la polic&iacute;a no reprima a quienes cortan el tr&aacute;nsito (previamente ha viajado a otros pa&iacute;ses, al tan alabado Chile, por ejemplo, y comprob&oacute; de qu&eacute; modo los carabineros arremeten con violencia extrema contra estudiantes secundarios o contra quienes recuerdan a Salvador Allende un 11 de septiembre); piensa en sus peripecias del &uacute;ltimo verano en R&iacute;o de Janeiro cuando un batall&oacute;n del ej&eacute;rcito invadi&oacute; una favela a sangre y fuego, o recuerda esas semanas de angustia que le toc&oacute; vivir en Par&iacute;s cuando aconteci&oacute; la rebeli&oacute;n de los j&oacute;venes de los suburbios. Se prepara para lo peor, ya siente en la piel el miedo al desenfreno desencadenado por polic&iacute;as y manifestantes. Sin tiempo siquiera para arrepentirse de ese viaje riesgos&iacute;simo a un pa&iacute;s asolado, de acuerdo a las informaciones que previamente recogi&oacute; a trav&eacute;s de Internet o de la CNN, por violencias de todo tipo, descubre, algo azorado, que los manifestantes se dedican a lo suyo, que los polic&iacute;as miran y no intervienen (salvo cuando les toca actuar en alg&uacute;n recital de rock o a favor de alguna multinacional) y que los m&aacute;s enojados son los automovilistas. Hasta tiene oportunidad de conversar (su castellano es bastante bueno) con algunos de los famosos piqueteros que le resultan de lo m&aacute;s interesantes y hasta simp&aacute;ticos.</p> <p style="text-align: justify;">Sabe, de todos modos, que hay zonas del Gran Buenos Aires que debe conocer para llevarse otra imagen del pa&iacute;s; tambi&eacute;n se ha informado de las necesidades no satisfechas de los sectores m&aacute;s pobres de la poblaci&oacute;n, del mismo modo que un amigo economista le intent&oacute; explicar el largo conflicto desatado por los due&ntilde;os de la tierra en el mismo momento en que su renta era extraordinaria y el apoyo incondicional que esos sectores recibieron de las clases medias urbanas que no suelen vivir de esas rentas; tambi&eacute;n escuch&oacute; del aumento de la inseguridad (noticia que le preocup&oacute; a la hora de planificar concienzudamente sus traves&iacute;as urbanas), pero tuvo la impresi&oacute;n de que se alejaban, esas noticias alarmantes y alarmistas, de lo que &eacute;l imaginaba como zonas bombardeadas y acechadas por hordas de asaltantes (incluso al comparar algunas estad&iacute;sticas de grandes ciudades del mundo descubri&oacute; algo sorprendido que las ciudades argentinas, y Buenos Aires en particular, no encabezan las listas de la criminalidad ni de los asesinatos per c&aacute;pita).</p> <p style="text-align: justify;">M&aacute;s extra&ntilde;o le result&oacute; el incre&iacute;ble caso de espionaje desatado en el Gobierno Aut&oacute;nomo de la Ciudad de Buenos Aires encabezado por un empresario millonario. Qued&oacute; estupefacto al enterarse de que el primer jefe policial designado al frente de la nueva Polic&iacute;a metropolitana &ndash;un emprendimiento anunciado con bombos y platillos y verdadero instrumento para solucionar de una buena vez los problemas de seguridad&ndash; estaba procesado por encubrimiento en la causa AMIA y que ahora, incluso, sal&iacute;a esposado rumbo al penal por ser parte de la red de espionaje y que su sucesor tambi&eacute;n era destituido y con serio riesgo de correr la misma suerte. &iexcl;Alucinante! Se dijo para s&iacute;, los dos jefes de la polic&iacute;a echados y procesados&hellip; qu&eacute; pa&iacute;s m&aacute;s interesante resultaba ser la  Argentina. Lo que no dej&oacute; de sorprenderlo fueron las declaraciones del jefe m&aacute;ximo, del antiguo presidente de Boca Juniors, reci&eacute;n regresado de unas vacaciones por Espa&ntilde;a, que le ech&oacute; toda la culpa al Gobierno nacional. Claro, pens&oacute; como quien por fin descubre lo que no entend&iacute;a, &eacute;se es el problema: el Gobierno nacional es el causante de todos los males, de los reales y de los imaginarios y para cubrir sus responsabilidades tiene comprada a la prensa para que distraiga a los ciudadanos con noticias tremebundas, de esas que s&oacute;lo despiertan la histeria y la neurosis de una poblaci&oacute;n acechada por las peores cat&aacute;strofes. Y esos jefes de polic&iacute;a esp&iacute;as y encubridores no eran otra cosa que quintacolumnistas del gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez dedicados a sorprender en su buena fe al intendente Macri. As&iacute;, al menos, crey&oacute; entenderlo despu&eacute;s de leer los titulares de algunos peri&oacute;dicos de amplia circulaci&oacute;n, de esos que integran la prensa seria. El problema, una vez m&aacute;s, era que entre lo que le&iacute;a y lo que experimentaba se abr&iacute;a un abismo de incompatibilidades. Se propuso, para finalizar adecuadamente su viaje de exploraci&oacute;n, apagar la televisi&oacute;n y la radio y dejar de leer los diarios, pero eso s&iacute;&hellip; mantendr&iacute;a, por cualquier cosa, las medidas de cuidado y de seguridad por si hab&iacute;a tenido una falsa impresi&oacute;n y la ciudad y el pa&iacute;s estaban, como todos dec&iacute;an, verdaderamente en guerra y en estado de disoluci&oacute;n.</p>]]></description><pubDate>Tue, 06 Jul 2010 20:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://laminka.blogia.com/2010/070601-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://laminka.blogia.com/2010/070601-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes blog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Tue, 06 Jul 2010 20:41:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
